Posteado por: bielorrusiaexiste | 8 Noviembre 2009

El desencanto de la democracia

Mientras Occidente celebra el XX aniversario de uno de los momentos que cambiaron la historia, la caída del muro de Berlín, en Moscú recuerdan otro que también lo hizo aunque en diferente manera, la Revolución Rusa, sacando las banderas soviéticas a la calle. Algo significativo tras publicarse un informe que muestra el desencanto de muchas sociedades del entonces telón de acero ante la democracia, después de veinte años o menos, de intentar implantarla sin demasiado éxito en varios de ellos.

Pew Research Center ha elaborado un estudio que recoge que en los países de Europa del Este siguen apoyando la democracia, aunque con menos entusiasmo que en 1991. Bajo el título ‘El fin del comunismo celebrado, pero ahora con más reservas’, se ha llevado a cabo en Alemania, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Hungría, Lituania, Rusia, Bulgaria y Ucrania.

“En general en todos estos países la aprobación al paso del comunismo a la democracia ha perdido apoyo siendo los casos más acusados los de Ucrania, donde se ha pasado del 72% en 1991 al 30% actual; Bulgaria, del 76 al 52%; Lituania, del 75 al 55%; y Hungría, del 74 al 56%. Por contra, el 85% de los alemanes del este están satisfechos, al igual que el 80% de los checos o el 71% de los eslovacos.

 En cuanto al paso al capitalismo, se repite la tendencia, registrándose la caída más acusada en el apoyo en Hungría, del 80 al 46%; Lituania, del 76 al 50%; Bulgaria, del 73 al 53%; y Ucrania, del 52 al 36%. En el resto de países, el respaldo es superior al 60%, siendo en el caso de los habitantes de la antigua RDA del 82%”.

Banderas soviéticas

Con las banderas soviéticas. Foto tomada en Moscú en mayo de 2005.

Cuando en 2005 Vladímir Putin pronunció su famosa frase: “La caída de la URSS fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo pasado” recibió muchas críticas internacionales por sus palabras. Ahora, este informe recoge la opinión del pueblo ruso sobre un hecho que cambió sus vidas e hizo aflorar sentimientos diluidos durante la Unión Soviética:

“Por otra parte, el estudio también ha constatado el incremento del sentir nacionalista entre los rusos. Así, el 58% se muestra de acuerdo con la afirmación que “es una gran desgracia que la Unión Soviética ya no exista”, mientras que el 54% defiende actualmente que “Rusia debería ser para los rusos”, frente al 26% de 1991, y el 47% ve “natural que Rusia tenga un imperio”, frente al 37% de hace casi 20 años”.

El concepto de democracia en muchos de los países del bloque soviético es algo distinto al que se tiene en Occidente. Aunque sean considerados “democracias” porque hay elecciones presidenciales y legislativas, otros elementos fundamentales como la transparencia de las mismas, la libertad de expresión, la igualdad de todos los partidos políticos en el proceso electoral, la independencia de los medios y de la prensa…etc. no forman parte de las preocupaciones e intereses principales ni de los gobiernos ni de la sociedad. Podría decirse que existen otras prioridades.

Alexander Lukashenko

Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia conocido como 'el último dictador de Europa', aunque él se denomina a sí mismo 'el padre de la nación'. Gobierna con 'mano dura' siguiendo la 'escuela soviética'. Foto tomada en Minsk en mayo de 2009.

Cuando en Rusia y Bielorrusia se habla de este tema con la gente, se ve que la mayoría no da excesiva importancia a la falta de libertades (de expresión, prensa, individuales…etc.) o a la encarcelación de opositores o disidentes. Sin embargo, la estabilidad política, muchas veces a cambio de perder esas libertades, es la base fundamental para que consideren o no a un presidente eficaz. Una gran parte de la población puede llegar a entender que ese “buen presidente” mantenga una guerra durante años para “asegurar la estabilidad de la nación y luchar contra el terrorismo”, encarcele a políticos y activistas por querer “vender su país a Occidente” o asesine a algún periodista por “calumniar a la patria”. La opinión de muchos es que la estabilidad tiene un precio y ya vendrán otros tiempos en los que esos elementos democráticos adquirirán relevancia.

Para un extranjero no es fácil de entender, pero hay que intentar verlo dentro de su propio contexto. Muchos de estos países pasaron del Imperio zarista a una guerra civil y de ahí a la Unión Soviética, tras 70 años en la URSS a un colapso que les llevó a una profunda crisis (económica, de valores, de identidad) y después llegaron al poder una serie de líderes que triunfaron por su mano dura, por querer imponer a toda costa la estabilidad y recuperar el orgullo perdido, aunque por el camino ignoren libertades fundamentales. Así que después de años caóticos y difíciles, la gente quiere tranquilidad y estabilidad a nivel personal e individual.

En el desencanto democrático también han influido algunos desengaños recientes, como las revoluciones de colores que no han dado los resultados esperados, o que han comprobado que el capitalismo no tiene todas las bondades y ventajas que les habían contado, especialmente porque en Europa del Este se ha implantado a gran velocidad y sin transición su versión más desigual y extrema. También es cierto que poco a poco van surgiendo otros grupos de personas que trabajan por las libertades y la mejora de su sociedad, denunciando las violaciones de los derechos humanos dentro de esas supuestas democracias. Aunque muchas veces, se juegan la cárcel e incluso, la vida.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 30 Octubre 2009

Hollywood con los activistas bielorrusos

En esta ocasión no se trata de la visita de Lukashenko a la meca del cine, viaje que incluso superaría el inesperado encuentro con el Papa en abril de 2009 para alguien que se declara “ateo ortodoxo”. Esta vez, varios activistas bielorrusos han cruzado el Atlántico ya que han visto reconocido su trabajo por la libertad de expresión en su país: una periodista de los medios Novaya Gazeta y Charter’97, así como los directores de la compañía teatral ilegal Free Theatre.

La periodista bielorrusa Irina Khalip recibió en Los Ángeles el Courage in Journalist Award, como ya lo obtuviera en 2002 la rusa Anna Politkóvskaya, quien también trabajaba en Novaya Gazeta y fue asesinada en 2006. Khalip es conocida por sus críticas a la política estatal, ha sido detenida en varias ocasiones y su marido es uno de los líderes de la oposición, Andrei Sannikov.  

“Un periodista que vive bajo un régimen totalitario no puede ser objetivo. La objetividad es un privilegio de la sociedad democrática. Una vez que has sido golpeado, te conviertes en un activista, en un luchador”, declaró a Charter’97.

Belarus Free Theatre

Obra clandestina de Free Theatre en Minsk.

También Free Theatre, compañía teatral bielorrusa independiente, crítica y valiente, que trata temas como la desaparición de disidentes y la falta de libertad en un país tan complicado como es Bielorrusia, se reunió en Hollywood con Steven Spielberg durante el viaje que están realizando por Estados Unidos. Allí representan obras como Discover Love, historia real sobre el secuestro y asesinato de Anatoli Krasovski y Viktor Gonchar, y la más famosa de su repertorio, Generation Jeans, que mostraron este verano en Barcelona (ver entrada del blog de junio de 2009). En Bielorrusia tienen que actuar en una vieja casa de forma clandestina y la mayoría de sus miembros ha pasado por la cárcel en algún momento. Sus obras son increíbles.

Aquí os dejo el enlace de un video en inglés que recoge el trabajo de Free Theatre.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 21 Octubre 2009

La libertad de prensa en el mundo

Reporteros Sin Fronteras acaba de presentar la clasificación de “La libertad de prensa en el mundo en 2009”. Según el último informe, la situación de Bielorrusia en este tema ha avanzado ligeramente en comparación con el año pasado. En 2009, se encuentra en la posición 151, mientras que en 2008 ocupaba el puesto 154. No supone una gran mejoría pero ha superado a países como Rusia:

“La posición de Rusia (153º) se deteriora y retrocede de doce puntos, pasando por primera vez detrás de la República de Belarús. Tres años después de la muerte de Anna Politkovskaïa, los asesinatos de periodistas y defensores de los derechos humanos permitiendo informar a la población, pero también las violentas agresiones de representantes de la prensa local, son las razones esenciales de esta caída. La nueva aparición arrasadora de tabús, censura, pero también el triunfo de la impunidad para los asesinatos de periodistas también contribuyen a esta mala clasificación”.

Parte de este “avance” se debe a que el Gobierno de Alexander Lukashenko ha permitido la legalización de dos periódicos de la oposición escritos, total o parcialmente, en bielorruso (Nasha Niva y Narodnaya Volya) y a la liberación de algunos presos políticos. Pero habrá que ver cuánto dura la “apertura”, sobre todo, cuanto más cerca estén las próximas elecciones presidenciales.

Por su parte, España no ha quedado en buen lugar. Aunque la situación no es comparable con la de Bielorrusia, ocupa el puesto 46 mientras que el año pasado estaba en el 39 ya que, denuncian, todavía hay periodistas españoles que están amenazados físicamente. Otros países europeos como Francia e Italia también tienen una negativa posición en cuanto a la libertad de prensa en los puestos 43 y 49, respectivamente. Bulgaria es el peor clasificado de la UE, por lo que ocupa el 68. Las presiones a las que se enfrenta el periodismo en el viejo continente (económicas, políticas, de distintas organizaciones terroristas y mafiosas), así como la autocensura y la precariedad laboral parecen influir en estos descensos en el ranking:

“Una constatación que también se aplica a Bulgaria y a Italia (49º), siendo éste el país peor clasificado de los seis miembros fundadores de la UE. Las presiones ejercidas por un Cavaliere con un intervencionismo exacerbado, violencias de la mafia contra unos periodistas que exponen sus actuaciones a la luz del día, así como el examen de un proyecto de ley limitando drásticamente el uso de las escuchas administrativas por la prensa, justifican este desplazamiento. Francia no sale mejor del apuro. El Hexágono se sitúa en el puesto 43 y registra una pérdida de ocho puntos, consecuencias no sólo de las imputaciones, detenciones provisionales y los registros en los medios de comunicación, sino también de la injerencia de las autoridades políticas, sobre todo del jefe de Estado, Nicolas Sarkozy”.

Para ver la clasificación completa podéis pinchar aquí.

Por su parte, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ en sus siglas en inglés) ha creado una base de datos que registra los asesinatos de periodistas en el mundo desde 1992. Para enlazar con la página, podéis entrar aquí.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 18 Octubre 2009

Girasoles y casas de colores

El diario El País ha publicado un artículo que me ha sorprendido mucho, y gratamente. En el suplemento de viajes recomendaban, entre otros destinos, Albania, Bulgaria y Bielorrusia. Me he alegrado de que, poco a poco, la otra Europa vaya normalizándose en los medios de comunicación españoles. Así que he decidido publicar una entrada para reivindicar que sí, que Bielorrusia es bonita y tiene mucho que ofrecer. Hoy no voy a hablar de Lukashenko ni de los efectos de Chernóbil. Simplemente va a ser un pequeño viaje entre girasoles y casas de colores. Esto también es Bielorrusia.

Recuperar el pasado

Poco quedó en pie tras la Segunda Guerra Mundial ya que el país fue destruido casi por completo. Los horrores del nazismo y la posterior reconstrucción soviética cambiaron su arquitectura de casa bajas y calles empedradas. Años después se han recuperado algunos de esos edificios siguiendo su estilo original, lo que ayuda a imaginarse cómo eran las ciudades bielorrusas antes de ser arrasadas por la guerra.

Barrio de Troitskoye Predmestie, Minsk.

Barrio de Troitskoye Predmestie, Minsk.

Gomel, Bielorrusia.

Gomel, Bielorrusia.

La catedral de Minsk.

La catedral de Minsk.

Los girasoles

Mi flor favorita. Ver una plantación amarilla de girasoles es algo impresionante. Sólo hay que recordar esa maravillosa película que es “Todo está iluminado” (Everything is illuminated) y la escena de la pequeña casa ucraniana en medio de un gran campo de girasoles. En Bielorrusia hay menos y se encuentran sobre todo al sur, pero en los tres países rusófilos es una planta y una flor muy importante y, al igual que en España, aman comer pipas en cualquier ocasión.

Aquí os dejo el link del trailer de “Todo está iluminado” que, como sabéis, he visto tantas veces. La película trata de la importancia del pasado y la memoria, y hace un recorrido genial, divertido y muy triste a la vez, por muchos elementos de la cultura y de la historia de Ucrania (aunque podría valer para otros países de Europa del Este también). Y hay muchos girasoles.

http://www.youtube.com/watch?v=tSUOYY4oukc

Campos amarillos desde la ventana.

Campos amarillos desde la ventana.

La vida en verde

Lo he comentado en varias ocasiones: la naturaleza bielorrusa deja sin palabras. En cuanto llega la primavera todo se vuelve de un verde absoluto: con bosques sin fin adonde la gente acude a menudo para descansar y parques en plena ciudad repletos de atracciones para los niños y terrazas para comer shashlik. En palabras del gran Lorca: “verde que te quiero verde…”

Parques de Minsk.

Parques de Minsk.

Todo es verde junto a la casa-museo del poeta bielorruso Yakub Kolas.

Todo es verde junto a la casa-museo del poeta bielorruso Yakub Kolas.

Los colores de las dacha

Las casas típicas de Rusia, Ucrania y Bielorrusia son tan bonitas, pintadas de colores, con cortinas de encaje y un pequeño jardín con su huerto… Mucha gente tiene una a las afueras de las ciudades o en pequeños pueblos para desconectar de la rutina diaria. Algunos las han construido ellos mismos, poco a poco en su tiempo libre. Suelen ser casitas humildes y sin ningún lujo (aunque a veces cuentan con una sauna o banya, también pasión nacional) y en pocos momentos un bielorruso es tan feliz como en su dacha organizando una barbacoa.

Casa de colores en un pueblo de la región de Gomel.

Casa de colores en un pueblo de la región de Gomel.

Junto al castillo de Mir.

Junto al castillo de Mir.

Dacha en Smolevichi.

Dacha en Smolevichi.

Cúpulas en el cielo

En Bielorrusia se profesa el cristianismo: el ortodoxo es el mayoritario y el católico una minoría, aunque con algo de relevancia en varias regiones del país. Así que podemos encontrar iglesias de los dos tipos y a veces ambas conviven en la misma plaza. Quizás no son tan espectaculares como en Rusia pero tienen su encanto: más pequeñas, cuidadas por la gente del pueblo, algunas en restauración y otras abandonadas a su suerte.

Cúpulas azules.

Cúpulas azules.

El lago azul

El agua es fundamental en la cultura bielorrusa por sus miles de ríos y lagos. Pescar o darse un chapuzón un domingo cualquiera es algo habitual en cuanto aparecen los primeros rayos de sol tras el largo invierno.

Río cerca de la ciudad de Borisov.

Río cerca de la ciudad de Borisov.

Lago de Vyacha.

Lago de Vyacha.

Agua azul en el lago de Vyacha.

Agua azul en el lago de Vyacha.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 10 Octubre 2009

Pena de muerte en Bielorrusia

Hoy es el Día Internacional contra la Pena de Muerte. Bielorrusia es el único país europeo que aún mantiene en activo la pena capital. El método utilizado es el del tiro en la nuca, realizado por uno de los miembros del Comité para las Sentencias de Ejecución. En una entrevista a la agencia Reuters, el antiguo director del Centro de Detención nº 1 de Minsk, Oleg Alkayev, declaró que desde 1996 hasta 2001, 130 personas fueron ejecutadas. En los últimos años la cifra es difusa aunque se realizan ejecuciones de forma anual, que oscilan entre una y siete (en 2008 se estima que fueron cuatro). Por su parte, Amnistía Internacional calcula que se han producido en torno a 400 desde la independencia de Bielorrusia en 1991.

Según la Constitución bielorrusa, los posibles motivos de la condena a muerte son el terrorismo, el asesinato de un cargo estatal, el homicidio premeditado con agravantes, el genocidio, la conspiración contra el poder del Estado, el sabotaje, el asesinato de un policía o la traición conectada con el homicidio, entre otras causas. Las mujeres están exentas de la pena de muerte, así como los menores de 18 años, los mayores de 65 y los enfermos mentales.

A pesar de las numerosas condenas internacionales y la disminución de las ejecuciones que se han producido en los últimos años, Alexander Lukashenko no parece tener entre sus objetivos principales la abolición de la pena capital. La poca información al respecto, la frialdad de su procedimiento (no se indica el lugar ni la fecha al condenado ni a sus familiares), la violación de los derechos humanos (no se garantiza un juicio justo ya que no hay transparencia en el mismo y muchos convictos han denunciado el uso de la violencia contra ellos durante el proceso) son sólo algunos tristes ejemplos de un sistema político oscuro de principio a fin al que la Unión Europea hace oídos sordos y al que apoyan países como Venezuela y Rusia. Y por desgracia, también muchas personas.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 3 Octubre 2009

Back in USSR

El 8 de diciembre de 1991 se firmó en Bielorrusia el Tratado de Belovezh que dio fin a la Unión Soviética. Los presidentes ruso, ucraniano y bielorruso disolvían un sistema político que comenzó en 1922 y que supuso la división del mundo en dos grandes bloques de poder.

Han pasado algunos años desde entonces pero en Bielorrusia todavía se conservan los símbolos que se instalaron entonces. Allí se derrumbó la URSS, y allí se mantienen vivos sus recuerdos, a lo que hay que añadir la plena actividad de una oscura organización como es la KGB y de otros elementos de la herencia soviética. Una paradoja, como otras tantas en la historia y la política. Hoy daremos un paseo por el pasado (¿y el presente?) de la URSS en Bielorrusia.

El Día de la Victoria

En este blog ya hablamos sobre el 9 de mayo en una entrada dedicada al Día de la Victoria, celebración que alaba hasta el extremo cómo el Ejército Rojo venció al nazismo que se expandía y asolaba Europa, momento que supondría el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. Ese día, de nuevo la máquina del tiempo nos llevó a otras épocas. 

Desfile militar el Día de la Victoria en Minsk.

Desfile militar el Día de la Victoria en Minsk. Al fondo, Alexander Lukashenko.

Retrato de Stalin en la Plaza de la Victoria de Minsk.

Retrato de Stalin en la Plaza de la Victoria de Minsk.

,Veteranos de la Segunda Guerra Mundial el Día de la Victoria el 9 de mayo de 2009.

Veteranos de la Segunda Guerra Mundial el Día de la Victoria, el 9 de mayo de 2009.

Lenin

Vladímir Ilich Ulianov, también llamado dedushka Lenin o abuelo Lenin, revolucionario ruso y primer líder de la URSS está presente por todo el país. Al igual que en Rusia, sus estatuas y bustos aparecen cuando uno menos se lo espera. En Bielorrusia, no hay ciudad o pueblo que no cuente con una enorme figura de Lenin en su plaza principal. 

Estatua de Lenin en Vetka.

Estatua de Lenin en Vetka.

Dedushka Lenin en Smolevichi.

Dedushka Lenin en Smolevichi.

Lenin en la Plaza de la Independencia de Minsk.

Lenin en la Plaza de la Independencia de Minsk.

Tanques

La Segunda Guerra Mundial es conocida como la Gran Guerra Patriótica, terrible momento en la historia de Europa que en Bielorrusia sufrieron con gran crueldad. Los tanques y armas, así como monumentos que conmemoran aquella época tienen una gran presencia.

Tanque cerca de la Plaza de Octubre en Minsk.

Tanque cerca de la Plaza de Octubre en Minsk.

En Vetka, región de Gomel.

En Vetka, región de Gomel.

Tanque en la ciudad de Gomel.

Tanque en la ciudad de Gomel.

Héroes soviéticos

La URSS adoraba crear héroes que sirvieran como ejemplo para fortalecer su propaganda durante los duros momentos bélicos. Marat Kazei fue un joven pionero de 13 años, uno de los héroes bielorrusos de la Gran Guerra Patriótica. Acorralado por los nazis, hizo explotar su última granada al quedarse sin munición y murió también con la explosión. Junto al río Svisloch hay una estatua en su homenaje, y distintas placas y monumentos por la ciudad dedicadas a otros soldados caídos. La Isla de las Lágrimas es uno de los lugares imprescindibles en Minsk, un pequeño complejo dedicado a los combatientes de la guerra soviética en Afganistán.

Estatua de Marat Kazei en Minsk.

Estatua de Marat Kazei en Minsk.

Marat Kazei, héroe soviético bielorruso.

Marat Kazei, héroe soviético bielorruso.

Detalle de la Isla de las Lágrimas.

Detalle de la Isla de las Lágrimas.

Símbolos

Los símbolos soviéticos no fueron retirados tras el derrumbe de la URSS. Hoces y martillos, estrellas rojas y las siglas CCCP (URSS en ruso) se mantienen intactas donde fueron instaladas hace décadas. De hecho, a mucha gente le parece extraño que en la Europa Occidental hayamos eliminado los recuerdos visibles de algunas etapas de nuestra historia reciente.

Estrella soviética.

Estrella soviética.

Detalle del obelisco en la Plaza de la Victoria.

Detalle del obelisco en la Plaza de la Victoria.

Ulitsa Sovetskaya, "Calle Soviética", en Smolevichi.

Ulitsa Sovetskaya, "Calle Soviética", en Smolevichi.

Estrella roja.

Estrella roja.

50 años de la República Soviética Socialista de Bielorrusia.

50 años de la República Soviética Socialista de Bielorrusia.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 18 Septiembre 2009

Ahora, hacia Rusia

El programa Zapad 2009 (Occidente 2009) ya está en marcha. El sistema común de seguridad firmado en abril por Rusia y Bielorrusia para reforzar la defensa de su Unión ha comenzado el 8 de septiembre y se prolongará hasta finales de este mes. Moscú está trasladando tropas y equipamiento militar a Bielorrusia para realizar un ejercicio a gran escala, con más de 12.000 militares, 5.000 de los cuales son rusos y 7.000 bielorrusos.

En abril también acordaron la creación de un sistema conjunto de defensa aérea, firma por la que Rusia, una vez más, suministrará a Bielorrusia sistemas de última generación y misiles antiaéreos. Por todo ello, unido a la financiación rusa de la primera central nuclear bielorrusa (de la que se ha hablado anteriormente en este blog), no parece que Bielorrusia esté consiguiendo la “independencia” que Minsk reitera tener con respecto al Kremlin.

Aunque el boicot de Alexander Lukashenko en la cumbre de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) en Moscú el pasado junio por la llamada “crisis de la leche” –por la que Rusia restringió la importación de leche bielorrusa–, fue muy espectacular (de espectáculo, quiero decir) y para algunos supuso el inicio de un fuerte acercamiento hacia Europa, Lukashenko ha decidido seguir entre dos tierras. En Lituania acaba de declarar que “Bielorrusia es un Estado que tiene unas relaciones extraordinariamente cercanas geográfica, histórica, cultural y económicamente hablando con Rusia. ¿Por qué deberíamos renunciar a ello?”, mientras que resumía sus relaciones con Bruselas como “fuente de tecnología moderna e inversiones” y no va aceptar la intromisión comunitaria en sus asuntos internos en referencia a su pertenencia al programa de la Asociación Oriental. Parece que, mientras la Unión Europea lo acepte, a Lukashenko no le va nada mal.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 15 Septiembre 2009

Entrevista con el líder de la oposición bielorrusa

Aquí os dejo la entrevista con Alexander Milinkevich, principal líder de la oposición bielorrusa. Habla de muchos temas interesantes de la actual situación en Bielorrusia: economía, política, derechos humanos y libertad de expresión, los efectos de Chernóbil, la Asociación Oriental…etc. Está publicada en la revista Global Affairs, el 8 de septiembre de 2009.

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Entrevista con Alexander Milinkevich: “Lukashenko debe entender que no habrá apoyo financiero si no da pasos políticos”

La entrevista con Alexander Milinkevich, líder de la oposición bielorrusa y candidato en las últimas elecciones presidenciales, se realiza en un humilde apartamento de Minsk donde se encuentra la oficina de su movimiento Za svabodu (Por la Libertad). De profesor de física en la universidad de Grodno y activista civil, pasó a convertirse en el político más importante de su país después del cuestionado mandatario Alexander Lukashenko, quien recientemente ha cumplido 15 años en el poder. Obtuvo el Premio Sájarov del Parlamento Europeo en 2006 y tras ser detenido en varias ocasiones no desiste en su principal objetivo: la completa democracia en Bielorrusia y su regreso a la esfera europea.

La devaluación que el rublo bielorruso sufrió a principios de año y las advertencias del Fondo Monetario Internacional no auguran un buen momento económico para el Gobierno de Minsk, al que hay que sumar la todavía complicada situación de los derechos humanos y sus recientes desencuentros con el Kremlin.

¿Cómo está sufriendo Bielorrusia la crisis económica?

Por desgracia, no sólo tenemos la crisis mundial sino además, la nuestra propia a nivel interno. Desde la Unión Soviética no se han realizado reformas económicas. Esto ha sido posible porque en los últimos años Rusia ha alimentado nuestra economía. Es un sistema que puede denominarse capitalismo de nomenklatura, el poder a través de las empresas tiene la posibilidad de dedicarse a los negocios. El 80% de nuestra economía está compuesto de empresas estatales no privatizadas.

Rusia siempre ha sido nuestro mayor aliado porque ha deseado un modelo de unión gubernamental entre ambos. Esta idea ya se planteó en los tiempos de Yeltsin. Nadie sabía qué era eso pero fue algo así como una retórica nostálgica. Entonces Lukashenko soñaba con ser el dueño del Kremlin. Yeltsin era viejo y débil, y él joven y populista. En Rusia era muy popular. Soñaba con unir los gobiernos y liderarlos. Pero después llegó otro equipo al poder en Moscú, mucho más fuerte, y se alejaron sus posibilidades aunque continuó con su retórica. Hoy en día, a nivel económico nuestra dependencia de Rusia es total. Hace falta una completa y urgente modernización del país, y aparte de la Unión Europea no hay más aliados que nos puedan ayudar. Bruselas está preparada, pero sólo si se realizan cambios democráticos. El poder está en una difícil situación: quiere modernizar la economía, lo ha probado y la liberalización está produciéndose, pero a nivel político no quiere hacer ninguna modificación.

Ahí se encuentra el dilema. Y si no hacemos esos cambios seremos un apéndice de Rusia.

Aunque en las últimas semanas parece que Lukashenko intenta alejarse del Kremlin.

Lo que intenta es jugar entre dos centros. Si uno no le ayuda va hacia un lado y si no, hacia el otro. No estaría tan seguro si no hubiera posibilidades de colaborar con Europa. Si estuviésemos aislados, simplemente cogería los créditos que le da Moscú e iría hacía Rusia. Para mí, como una persona que quiere la independencia de Bielorrusia, ha sido muy importante la inclusión en la Asociación Oriental.

¿Qué ha supuesto la incorporación de Bielorrusia a este programa de la Unión Europea?

Estoy feliz de que Bielorrusia forme parte de la Asociación Oriental. Al principio hubo muchos interrogantes pero ha sido una decisión correcta. Europa ha valorado que trece años de aislamiento no han dado ni un solo resultado positivo. La estrategia era sencilla, Bielorrusia tenía que ser un país democrático e independiente, con una buena relación con Europa. Y esta estrategia continúa. Pero han tomado otra, una táctica por pasos que ha dado resultados incluso hoy. Por supuesto no significa que este programa vaya a hacer de Bielorrusia un país democrático de repente, pero crea muchas posibilidades. Todavía no se sabe cómo funcionará. Lo primordial es que Bruselas está prestando atención a Europa del Este. Es igual de importante que la Unión Mediterránea, a la que España pertenece.

¿Por qué Lukashenko decidió no acudir a la Cumbre de Praga que lanzó el programa de la Asociación Oriental?

Creo que fue una decisión acertada porque Lukashenko ha hecho muy poco por la democracia en Bielorrusia y su imagen continúa siendo la de un país autoritario. Muchos líderes no querían sentarse a su lado, hecho que él entendió. Así que para no tener un encuentro desagradable prefirió no acudir.

Aunque una de las sorpresas fue la reunión de Alexander Lukashenko con el Papa de Roma en el Vaticano.

Para muchos fue un shock ya que es un símbolo de la moral y de la Iglesia católica. Para mí también fue algo incómodo, pero por otra parte creo que el Papa intentó hablar algo con él. En Bielorrusia hay muchos católicos, es la segunda confesión religiosa, yo mismo soy de una región de mayoría católica. Aunque Lukashenko se denomina “ateo ortodoxo”, que no se sabe muy bien qué significa. Si algún día el Papa viene a Bielorrusia será un gran éxito, incluso político. Recuerdo el importante papel que jugó el anterior Papa en Polonia. Cuando llegó sólo dijo dos palabras: no temáis. Por eso espero que este contacto haya sido útil. No estoy en contra de que presidentes y ministros se reúnan con Lukashenko, pero que le recuerden la situación de los derechos humanos. Si van a hablar sólo de economía creo que no está bien.

En marzo, Miguel Ángel Moratinos viajó a Minsk para preparar la presidencia española de la UE en 2010, y Javier Solana se reunió con Lukashenko y con usted mismo. ¿Qué temas trataron?

Le dije que para nosotros el diálogo que comienza es una oportunidad histórica muy importante, que somos un aliado para intentar transformar el país y que por favor mantengan una relación con condiciones con el poder. Porque no hay cambios a nivel interno y es necesario que esa situación mejore. El poder hace mucha demagogia y retórica, nos habla de que tenemos una democracia como en Occidente y que ya ha hecho suficiente. Y creemos que no es así. Escribí una carta a Sarkozy, Merkel, Solana y Ferrero-Waldner para explicarles que tienen mi apoyo, pero que durante el diálogo con Bielorrusia la represión política continúa. Les pedí que durante sus conversaciones tengan en cuenta este hecho. Porque hay políticos en Europa que piensan que después de los avances económicos algún día llegarán los políticos, y eso es un error. Lukashenko debe entender que no habrá apoyo financiero si no da pasos políticos. No puede haber sólo palabras.

Usted ha declarado que cree que es hora de hacer un nuevo tipo de oposición. ¿A qué se refiere?

La situación ha cambiado. Cuando el país estaba aislado éramos en parte políticos y en parte disidentes. Se violaban los derechos humanos, se reprimía y asesinaba a le gente. Así ha sido durante trece años. Era un país cerrado. Europa ha variado la táctica con Minsk, sobre todo tras la guerra en Georgia. Ha entendido que aislar a Bielorrusia no tiene sentido porque en estos años nada ha cambiado: ha habido más represión, la situación de la oposición es la misma, no ha habido ninguna reforma económica y la dependencia de Rusia ha aumentado. Ese aislamiento no ha dado ningún resultado.

Bruselas ha adoptado esta nueva estrategia que apoyo. El diálogo es muy importante, incluso con un país no democrático, pero tiene que ser crítico y con condiciones. Por lo tanto, la oposición también tiene que adoptar una nueva estrategia. Debemos denunciar las violaciones de los derechos humanos, esa es nuestra función, y luchar por la libertad. Pero tenemos que encontrar nuestro sitio en este diálogo. Estamos en contra del régimen autoritario, y aunque ahora hay algo menos de represión y de miedo, éstos continúan. Tenemos que decir la verdad. Si el poder lo hace bien, como firmar la Asociación Oriental con la UE, hay que decirlo. Y por supuesto, cuando lo hace mal, también. Estoy dispuesto a ayudarle a mejorar las relaciones con Europa, a modernizar la economía, a recobrar la identidad nacional.

El pasado mes de septiembre hubo elecciones legislativas. La OSCE notó algunos avances aunque no las consideró democráticas. ¿Cree que la situación es algo mejor ahora?

Hay dos problemas con las elecciones. El primero es que no tenemos acceso a los medios. Por supuesto hay Internet, que es una buena fuente para la información independiente, pero no todo el mundo tiene y es muy caro. No podemos acceder a la televisión y la radio. Soy el segundo político después de Lukashenko y puedo aparecer 30 minutos en televisión una vez cada cinco años durante las elecciones presidenciales. Hasta que no haya una competencia igualitaria no serán unas elecciones libres.

Sabemos que no es posible ganar porque los comicios son una falsificación, pero nos presentamos porque es la oportunidad de llegar a la gente, divulgar información y abrir puertas. Y hay represión. Encarcelaron a muchas personas el día de las elecciones presidenciales. La gente no hizo nada pero les acusaron de insultar o encararse a la policía. Muchos han perdido sus puestos de trabajo, a más de 300 estudiantes les expulsaron de la universidad. Esa no es la atmósfera de unas elecciones libres.

¿Y en lo referente a la libertad de prensa y de expresión?

Ese otro de los grandes problemas. Los periodistas independientes tienen muy pocos lugares donde trabajar. Cerraron una gran cantidad de periódicos. El poder hizo todo lo posible para que en esos medios no hubiera nada de publicidad. Sólo dos han vuelto hace poco a los kioscos. Y de forma constante nosotros repartimos pequeños periódicos ilegales. Tenemos un apoyo económico interno muy pequeño porque el poder hace tiempo se encargó de poner un muro entre las empresas y la sociedad civil.

Hay mucho miedo en Bielorrusia. Si vas a un mitin o a una manifestación pueden echarte del trabajo, porque como he dicho, el 80% de las empresas son estatales. Hay miles y miles de activistas por la democracia desempleados. Este es un gran problema porque decimos a la gente “vamos a luchar” pero después les echan del trabajo y no podemos pagarles un salario porque tenemos poco dinero. Con los estudiantes es algo más fácil, cuando les expulsan de la universidad hay posibilidad de ir a estudiar fuera con buenas becas, sobre todo, Polonia nos ayuda mucho. También van a Lituania, Ucrania, Alemania o Francia. Las fuerzas democráticas son un ejército de desempleados. Esto psicológicamente es muy difícil.

La mayoría de la gente joven no apoya a Lukashenko, pero tampoco está involucrada de forma activa con la oposición. ¿A qué cree que se debe?

Una razón es el miedo. Pero además, después de tantos años de lucha sin resultado, la gente no cree que saliendo a la calle vaya a cambiar algo pero puede perder mucho. Y algo que no ocurre en ningún país de Europa es la pérdida de identidad nacional. Cuando pasamos a ser parte del Imperio Ruso comenzó la total rusificación de Bielorrusia. Y perdimos nuestra lengua. En la escuela se enseña la historia de Rusia y casi nada de la nuestra. Por desgracia, los bielorrusos no tenemos un sentimiento de pertenencia a una tierra unida, un patriotismo que une a la gente y da un impulso para salir a la calle porque somos un pueblo, una nación, debemos protegernos unos a otros. Lukashenko no apoya el regreso de ese sentimiento nacional por muchas razones, por la nostalgia de la URSS.

Tras las diversas revoluciones de colores en países de la antigua URSS, muchos esperaban la revolución blanca en Bielorrusia. ¿Por qué no se produjo?

En Serbia, Ucrania y Georgia había oposición en el Parlamento, mientras que nosotros no tenemos ni una sola persona. Contaban con canales de televisión, nosotros tampoco contamos con ello. El miedo que se tiene en Bielorrusia no lo hay en otros países. Ellos salieron a la calle y la gente no fue encarcelada y no perdió sus trabajos. Hay una gran diferencia. Podían expresar como ciudadanos que no querían más. En 2006, aquí la gente pasó miedo durante las protestas en la plaza de Octubre, apareció el jefe de la KGB y el ministro del Interior habló tres veces por televisión y dijo que los que estuviesen allí serían acusados de terroristas. Y en Bielorrusia el terrorismo se castiga con la pena de muerte.

Aunque creo que tuvimos una gran victoria. Hoy ningún político en Europa se pregunta dónde se encuentra Bielorrusia y se interesan más por nosotros. Fue una gran etapa en nuestras vidas. E incluso ahora Lukashenko dice muchas de las palabras que nosotros gritábamos en la plaza. Dice que tenemos que acercarnos a Europa, como pedíamos, que hace falta un desarrollo de las empresas y que no es necesaria la unión con Rusia sino tener una buena relación como aliado estratégico. Y hace poco, por primera vez desde hace años el ministro de Cultura habló en bielorruso. Es un proceso muy lento, no se consigue en un solo día. En España también tenéis experiencia de qué es una dictadura, vosotros siempre luchasteis.

En los últimos meses, en Bielorrusia ha habido diversas manifestaciones en contra de la construcción de una central nuclear. ¿Qué opina de su instalación en un país que aún sufre los efectos de Chernóbil?

Bielorrusia es el país en el que recayó el 75% de la radiactividad de Chernóbil por la dirección del viento. Esta fue nuestra tragedia porque hay muchos problemas no resueltos. Se venden productos con radiactividad, por ejemplo. El poder decidió no hablar sobre el tema. No hay estadísticas, simplemente se calla o dice que no hay nada malo y la gente regresa a esas zonas. Un político no puede actuar así.

En lo referente a la nueva central, Bielorrusia es un país que importa energía. Soy físico de formación, no tengo radiofobia, no estoy en contra de ello. Si no es necesaria, mejor no construirla, pero si lo es, hace falta hacerla con la mejor tecnología y demostrar que de verdad la necesitamos ya que en Bielorrusia podrían funcionar otras formas energéticas, como la eólica. Estoy en contra de la construcción de esta central porque no hay información, ni discusiones abiertas al respecto en el Parlamento, ni en la prensa o la televisión. El poder simplemente lo ha dicho y se hará. La mayor parte de la población también es contraria a la construcción, aunque hay personas que creen a los medios oficiales. Hubo un tiempo en que se habló mucho de Chernóbil, pero el poder dejó de hacerlo y la gente se ha acostumbrado a vivir con las consecuencias y considera que es mejor no pensar en ello a pesar de lo que muestran los informes médicos sobre el cáncer en Bielorrusia.

En 2006 recibió el premio Sájarov del Parlamento Europeo. ¿Qué supuso para usted?

Para mí significa mucho. Pero sólo no habría conseguido nada. Es de todas las personas de este país que luchan por la libertad, a los que Europa y el mundo conocieron cuando salieron a la calle. Fue importante para el país porque en tres años primero se lo concedieron a la Asociación Bielorrusa de Periodistas y después a mí. Para nosotros tiene una gran importancia porque de nuevo Europa se fijó en nuestra situación y fue un apoyo moral. La gente que lucha entendió que no están solos. Soy físico y conocí al propio Sájarov cuando era ya un físico famoso pero aún ni él ni yo éramos disidentes. Fue un científico brillante y original, y sufrió mucho. Me enorgullece haberle conocido porque es un símbolo de la libertad. Para mí es un gran ejemplo.

¿Cómo ve su futuro y el de Bielorrusia?

Vamos a ser independientes y un país europeo democrático. Quiero que formemos parte de la UE, aunque sé que no es sencillo y que Bruselas ahora tiene sus propios problemas. Creo en mi país, es un buen pueblo, tranquilo y trabajador. Tenemos un sitio en Europa. En cuanto a mí, no necesariamente tengo que ser presidente. Vengo de una familia muy revolucionaria que sufrió la represión. Y en Bielorrusia hay mucha gente como yo que quiere una vida libre y democrática. Para nosotros la palabra libertad significa mucho.

Cristina Álvarez
Periodista

http://www.globalaffairs.es/es/entrevista-con-alexander-milinkevich-lukashenko-debe-entender-que-no-habra-apoyo-financiero-si-no-da-pasos-politicos/

Revista Global Affairs, 8 de septiembre de 2009.

Posteado por: bielorrusiaexiste | 28 Agosto 2009

Central nuclear en Bielorrusia

Alexander Lukashenko confirmó ayer algo que era vox populi desde hace años: la construcción de una central nuclear en Bielorrusia. Como ya se comentaba en Minsk, lo hará (una vez más) financiado por Rusia, país con el que Lukashenko hace que se enfada de vez en cuando pero sin el que no puede vivir. Una de las justificaciones para su construcción es la necesidad de independencia energética con respecto a Moscú y los precios que cada invierno Gazprom modifica según los diferentes intereses políticos, pero al tener que construirla con créditos rusos no parece que la dependencia vaya a mejorar, sino todo lo contrario. Las obras comenzarán en enero de 2010 en la región de Hrodna.

En los últimos meses ha habido distintas manifestaciones en el país y en la famosa Marcha por Chernóbil  (ver entrada del 29 de abril), todos los discursos fueron en esta dirección. La oposición está en contra por la absoluta falta de información en este tema y en todos los relacionados con la catástrofe nuclear del 26 de abril de 1989 en Ucrania. Bielorrusia es el país que más sufrió (y aún sufre) las terribles consecuencias de Chernóbil ya que por la dirección del viento la mayor parte de la radiactividad recayó en territorio bielorruso.

Marcha por Chernóbil 2009, Minsk.

Marcha por Chernóbil 2009, Minsk.

La gente aún recuerda esos días de incertidumbre. Algunos se enteraron sobre todo por familiares y amigos que vivían en el extranjero porque la URSS no informó hasta varios días después. Mientras eso ocurría, siguieron yendo a recoger setas al campo, a pescar al río, comiendo todo tipo de alimentos y bebiendo agua… Cuando se hizo oficial, en Minsk instalaron autobuses de control de radiactividad, había colas de familias con niños para hacerse las pruebas y a mucha gente que conozco le salió un alto índice en su cuerpo. Les dijeron que expulsarían la mayor parte de elementos radiactivos con un tratamiento, aunque las consecuencias fueron y son devastadoras, según indican los informes de distintos tipos de cáncer, malformaciones y enfermedades relacionadas por todo el país.

Desde que se derrumbó la Unión Soviética y Lukashenko llegó al poder en 1994, la información estatal es prácticamente cero siguiendo el lema de “es mejor no saber”. Muchos volvieron a las áreas contaminadas y nadie sabe exactamente qué zonas y en qué grado están afectadas, de dónde proceden los alimentos que está comiendo por la política de mezclar los diferentes productos para no hundir económicamente algunas de las regiones contaminadas, como la propia Hrodna o Gomel, la segunda ciudad más importante del país (ver entrada de Recordando Chernóbil: Gomel y Recordando Chernóbil: Vetka).

Iglesia por Chernóbil en Vetka, región de Gomel.

Iglesia por Chernóbil en Vetka, región de Gomel.

Quizás la construcción de esta central  nuclear sirva para despertar la conciencia social en Bielorrusia sobre las consecuencias de Chernóbil, ya que, como hemos comentado en este blog varias veces, la gente se ha acostumbrado a vivir con ello y no reclama información sobre un tema que les afecta a todos y que debe tener un estricto control por parte del Gobierno, que desde hace años prefiere dar la callada por respuesta.

Aquí os dejo un enlace con algunos datos sobre las terribles consecuencias de Chernóbil. Las fotografías son muy duras, tomadas en un centro de salud de Minsk.

http://mundoecologia.portalmundos.com/la-catrastrofe-nuclear-de-chernobil/

Posteado por: bielorrusiaexiste | 15 Agosto 2009

Mir: paz y mundo

Algunas de las palabras rusas más famosas lo son por dar nombre a inventos espaciales varios: la estación Mir (“paz” y “mundo”), Soyuz (“unión”) o Sputnik (“satélite” y “compañero”). Hoy voy a hablar de un pueblo bielorruso muy famoso en el país que se llama justamente Mir. Allí llegamos ya que una gran amiga nos quiso enseñar dónde vive su abuela y porque es uno de los destinos más conocidos para todos aquellos que van a Minsk ya que está bastante cerca. A unas dos horas de la capital en autobús, se encuentra en la región de Hrodna y se puede visitar en un paseo porque es una localidad pequeña aunque muy agradable.

Castillo de Mir

Lo más famoso es su castillo del siglo XVI, patrimonio de la UNESCO, repleto de leyendas junto a un pequeño lago que lo rodea. Fue destruido en varias ocasiones y en los últimos años ha sido restaurado. Mucha gente se ha mostrado en contra de la forma en que se ha hecho ya que, es verdad, hay partes que no conservan su antigua estética y parece todo “muy nuevo” con lo que ha perdido algo de su carácter histórico.

En Mir también hay pequeñas iglesias, ortodoxas y católicas, antiguas y bonitas aunque algunas algo abandonadas, y muchas dacha y casas típicas de madera, con su pequeño jardín y cortinas de encaje. Fue un día que comenzó con una lluvia torrencial y terminó con un sol brillante, un vino moldavo y un queso bielorruso buenísimo.

Iglesia ortodoxa en Mir

Casas de colores en Mir

La forma en que en Bielorrusia se reconstruyen lugares que fueron destruidos suele ser polémica ya que se ven iglesias, barrios o calles que han sido reconstruidas pero de forma demasiado moderna, con lo que no se tiene la sensación de estar en un lugar histórico y antiguo. Eso ocurre a menudo en Minsk y es una pena porque Bielorrusia tiene una rica e interesante cultura que ha ido perdiéndose por distintos motivos en los últimos siglos.

Para los que quieran saber un poco más sobre el castillo de Mir, dejo un enlace sobre su historia:

http://www.data.minsk.by/history/mir/

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